La piel me extraña,
se desliza y me huye
ansiosa de caricias,
anhelante de ternura.
La piel se me escapa,
desaparece entre pliegues
y arrugas extrañas,
despavorida.
Mis dedos se curvan
al infinito intentando
asirme, encontrarme
inútilmente.
Más desnudo que nunca,
colgado del reflejo
de estrellas lejanas
ya desaparecidas.
Arcadas de realidad
ahogan mi garganta,
intentando liberar
las nauseas del desamparo.
Imposible, todo parece
imposible, demasiado
lejano está el consuelo
cercano del ayer.
El Hoy apisona y desmiembra
cualquier vestigio
superviviente al naufragio
que persiste.
Un “¿hasta cuando?”
tatuado permanentemente
con sangre añeja
mate, sin reflejos…
Se me antoja como epitafio
de esta existencia sorda
anulada y perdida,
vacía e inútil.
O como dicen los
pseudos políticos de ahora…
… o no…
miradas a futuro
Hace 8 horas



